Cáncer de Mama: Después del Diagnóstico…

La Dra. Delia M. Camacho, Decana de Asuntos Académicos y Directora del Centro Mujer y Salud ha escrito diversos artículos relacionados con la salud de las mujeres. Uno de ellos se publicó hace unos años en la Revista  Mujer y Salud. En dicho artículo esta autora comenta que el tratamiento para el cáncer de mama ha estado cambiado gradualmente en las pasadas tres décadas: se ha dejado atrás el énfasis anatómico, radical y mutilante.  Desde la década de los 8es más efectivo en mantener la calidad de vida de las mujeres que sufren de esta condición. Hace aproximadamente 25 años el tratamiento usualmente disponible era la cirugía mientras que hoy en día la mayoría de las mujeres reciben cirugía, radioterapia, quimioterapia y/o terapia hormonal como parte de su tratamiento primario.

Añade que el tratamiento médico para cáncer de mama es en la actualidad complejo y  conlleva un cuidado médico multidisciplinario. Como resultado de esto, la paciente interacciona con médicos de diferentes especialidades, todos con diversas habilidades personales y clínicas para proveer información y consejería. La creciente concienciación de las mujeres sobre el cáncer de mama combinado con el aumento en el nivel educativo de éstas y su interés de participar de forma activa en la toma de decisiones sobre su cuerpo, ha influencia la relación médico-paciente que se establece al momento de un diagnóstico positivo y la toma de decisión sobre las diversas alternativas de tratamiento a seguir.

La Dra. Camacho cita a Rowland y Holland (1998) quienes clasifican a sus pacientes en cuatro tipos, dependiendo de sus respuestas a ese proceso (1):

Tipo I: Mujer que le pide al médico que decida por ella. Usualmente esta es una mujer mayor que está acostumbrada a aceptar autoridad. Espera que el doctor tenga un papel dominante en la toma de decisión y podría interpretar la falta de una recomendación como un enfoque inadecuado.

Tipo II: Mujer que demanda cierto procedimiento. Esta puede ser una mujer joven, médicamente sofisticada que ha consultado varios recursos y ya ha tomado su decisión. Esta paciente debe tratarse como una participante activa en el proceso de decisión y puede requerir información médica detallada, incluyendo estudios científicos.

Tipo III: Mujer que no puede decidir. Esta mujer se siente sobresaltada por el aspecto amenazante del diagnóstico de cáncer de mama. Puede necesitar ayuda siquiátrica o sicológica para ayudarle a manejar su temor y el proceso de toma de decisión.

Tipo IV: Mujer que expresa que “Dada las opciones, sus recomendaciones y mis preferencias, yo escojo…” Esta respuesta es de una paciente madura que, aunque ansiosa, es capaz de entrar en una interacción constructiva con el médico para llegar a una decisión bien pensada. En este caso la presentación de información, apoyada por publicaciones y discusiones, conduce a una decisión.

Los tipos de pacientes mencionadas arriba describen diversas maneras en que las pacientes reaccionan al enfrentar el reto de la toma de decisión para escoger tratamiento. El proceso de comunicación médico-paciente es complicado y los pacientes de cáncer pueden presentar situaciones particulares por la seriedad de la enfermedad y la complejidad del tratamiento. La clave para una comunicación efectiva parece ser la correlación entre las necesidades de la paciente y la respuesta de su médico.

Artículo publicado en la Revista Mujer y Salud, Año 4, num. 1, enero 2000